sábado, 18 de septiembre de 2010

Monedas de cincuenta

Le pasé un papel estampado porque esa es la costumbre cuando uno quiere comer una empanada. Nunca pensé cuán generosa ella podía ser. Me dio la empanada y seis monedas brillantes de cincuenta.

Es totalmente innegable que la señora quería regalarme estos perfectos decágonos, todos hechos el 2010. Sin embargo, la cajera parecía enojada, y más bien me arrojó el vuelto. Fue todo tan rápido que guardé las monedas en el bolsillo sin dejar que la luz se reflectara en ellas. En la noche volví al cubículo. Aquí se estila vivir en pequeños espacios rigurosamente dispuestos de manera vertical -uno sobre otro-, y horizontal -uno al lado de otro. Todo el ridículo que supone tanta geometría se oculta haciendo los muros gruesos y oscuros. Cuando son construcciones baratas, se dejan pasar los ruidos, pero somos animales estúpidos que en ausencia de luz no podemos relacionar el sonido con la posición.

El absurdo se desvelaría con sólo dejar de pintar las murallas, hacer concreto transparente y no utilizar alfombras sobre las superficies translúcidas.

Pero la verdad no sé si quisiera seguir viviendo en este departamento con los muros y el suelo de vidrio. De la risa inicial tropezaría a poco andar con la angustia de ver mis movimientos repetidos en el joven del piso 22. Todos nos duchamos parecido, y de seguro en pocos meses lo erótico de los cuerpos se vendría abajo, se escaparía por la ventana hasta la calle pública, donde las personas se pasean con ingeniosas ropas tapando su igualdad.

Lo peor sería, cuánto lo sospecho, la envidia del éxito ajeno. Porque todos sabríamos cómo vive su privacidad el otro. Y ya que el mundo privado es el escenario de lo más cierto e importante (de allí la razón de hacer el concreto bien oscuro), entonces apenas sacara mi tesoro y la luz se reflectara en ellas, vendrían a tocar la puerta pensando que son de oro.

Pero no, les diré, son sólo 6 monedas de cincuenta que me regaló la señora de la esquina… Me pregunto cuánto tiempo durarán en el bolsillo antes que se opaquen.

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